Metafísica:
Aristóteles la llama Filosofía Primera (o sabiduría). Dice que “el ser humano, por naturaleza, apetece saber”.
El ser tiene muchas acepciones, pero todas se refieren a un término único y a una misma naturaleza. Afirma la unidad del Ser (el Ser y la unidad son una misma cosa). No estamos hablando del mismo concepto de Parménides, el habla de las pluralidades de Seres, pero cada uno es una unidad.
Dice que hay muchas formas de ser, pero todas ellas se refieren a una forma primordial: al Ser propiamente dicho (la sustancia). Para Aristóteles, el ser es indefinible, a pesar de que es la idea más trascendental, que existe, porque no tiene género próximo ni diferencia específica.
Dice que el ser es lo más simple y universal que existe. Además de que la forma principal es una, tiene otras que llama categorías: hablamos de los géneros supremos del Ser. En definitiva, el Ser lo es todo, y no es posible añadirle nada más.
La sustancia designa al Ser propiamente dicho, es decir, lo que existe realmente, el Ser en sí. A diferencia de Platón, que decía que lo que existe es la Idea, afirma que lo que existe es el Ser, la sustancia, que es individuo concreto. Eso significa que Aristóteles devuelve a este mundo toda su realidad, privada por Platón, y afirma que es el único mando.
Para él, es el individuo, no la Idea al que tenemos que llamar Ser o Sustancia. Extiende el significado de sustancia, pues afirmará que existen dos: la primera es a la que llamamos exactamente individuo concreto, la Segunda es el género y la diferencia específica.
Afirmará que la fundamental es la Primera, la realmente existente. La Segunda se realiza en la Primera. No obstante, en algunos de sus escritos da más importancia a la Segunda, porque dice que no muere, porque no existe en el que muere, pero si en otros Seres.
Las sustancias Primeras, dado que hay pluralidad, las clasifica en dos grandes grupos: las sensibles y las inmóviles (según su movilidad).
El primero lo divide en corruptibles y eternas. Las primeras son las que pertenecen al mundo terrestre, son los Seres terrestres. Están sujetos a generación
(nacimiento) y corrupción (muerte), compuestos de materia, es decir, por los Cuatro Elementales, y por su combinaciones y mezclas (mixtos). El movimiento que poseen es de todo tipo, en cualquier dirección.
La divide, a su vez, en seres vivientes (tienen alma, como principio de vida o de movimiento. Halla, pues, de tres tipos de almas: vegetativa (plantas), sensitiva (animales) y racional (seres humanos) y no vivientes (no tienen alma, pero si materia (los cuatro elementales)).
A todo este mundo terrestre lo llama Sublunar (por debajo de la Luna)
El cosmos es una esfera, la Tierra ocupa el centro y en torno a ella giran los demás cuerpos celestes es esferas concéntricas. La Luna es la más cercana, lo que está por debajo tiene unas características (mundo terrestre, material), lo que está por encima es el mundo astral.
Las sustancias primeras, sensibles, eternas son los astros, los cuerpos celestes.
Estos también están conformados por materia, pero distinta del mundo sublunar. Están hechos de éter, que es un elemento invisible e incorruptible. Las sustancias eternas son inmutables y eternas, tienen un movimiento rotatorio porque son esferas, y giran alrededor de la Tierra. Consideran que al ser diferentes, pertenecen al mundo supralunar o astral. Lo que quiere decir es que estos cuerpos permanecerán siempre igual. Su paradigma servirá durante 21 siglos.
La sustancia inmóvil no se mueve, dice que es acto puro. También es forma pura, no es materia, es inmaterial. A pesar de no moverse, transmite el movimiento al resto de la esfera Aristotélica. A esta sustancia la llama Primer motor inmóvil, posteriormente, la divinidad.
Los accidentes son las cualidades que se le añaden a la sustancia. No tienen existencia independiente: son algo que depende de la sustancia, se les llama ser in alio (ser en otro). Son nueve:
-Los tres básicos: cualidad (todo aquello que perfecciona la sustancia (azul), cantidad (extensión (de 5 metros)) y relación (orden de la sustancia respecto a otra (mi)).
-Los otros seis: lugar (determinación espacial), tiempo (determinación temporal), posición o situación (disposición en el espacio (de pie)), estado o hábito (cómo se encuentra la sustancia (vestida), acción (actividad que lleva a cabo (caminando)) y pasión (efecto recibido por la sustancia (alegre)).
Teoría hilemórfica:
(hile: materia, morfo: forma). La materia y la forma son los dos elementos constitutivos de la sustancia, no se da la una sin la otra, se necesitan. Para explicarlo, parte de que la sustancia primera (el individuo concreto) tiene en sí mismo realizada la sustancia segunda (o especie, o esencia). Con esta afirmación dice que el mundo terrestre es real, y que hay pluralidad de seres y devenir (cambio).
Introduce en la sustancia este concepto de cambio, que no es otro el de desarrollo. Es la sustancia primera (el ser concreto) el que cambia, el que se desarrolla, el que está sometido a un proceso de crecimiento, de perfeccionamiento. Es lo que llama a la sustancia primera: un ser en precario (sujeto al nacimiento y a la muerte)
Para explicarlo, dice que la sustancia primer está compuesta de materia y forma, que estamos compuestos.
La forma es la esencia de la sustancia, lo universal, la sustancia segunda. Es, por tanto, la especie, y es eterna.
La materia se divide en dos tipos:
-La próxima (es la que nos compone de manera más cercana, es mortal porque es compuesta (por los cuatro elementales) madera
-La primera o prima, indeterminada, sin cualidades ni extensión, no puede existir independientemente y es también, como la forma, eterna. Este concepto es muy parecido al apeiron de Anaximandro. Ejemplo de materia prima es el árbol.
Hemos llegado al punto de que materia prima y forma son eternas. Sin embargo, no pueden tener existencia independiente una u otra, solo pueden existir en el compuesto de ambas.
Aristóteles da prioridad a la forma, porque es al mismo tiempo la esencia de la sustancia y la naturaleza, es decir, su principio de actividad. Sólo la forma es definible y cognoscible, común a toda la especie, por eso tiene un carácter supra individual. Por el contra, la materia prima es incognoscible, pero es lo que individualiza la forma.
Se distinguen, por tanto, las sustancias por la materia, que es distinta, pero son lo mismo por la forma.
Aristóteles dice que el movimiento o cambio es algo que se puede constatar por observación, dirá que es una realidad. Contradice, pues, las tesis de Parménides. Todo cambio se lleva a cabo desde el ser en potencia al ser en acto. Entendemos por el primero lo que el ser (la sustancia) puede llegar a ser. Por el segundo, aquello que la sustancia o el ser ya es. Para poder moverse, la sustancia necesita potencialidad. (Lo que uno puede llegar a ser)
El cambio se conforma con tres principios:
-Punto inicial: se da cuando nos privamos de la forma que teníamos anterior (dejar de ser algo)– Bachiller
-Punto final: adquisición de una nueva forma.– Universidad
-Lo que permanece en el cambio (ousía): la esencia, el ser, la sustancia. –Yo no cambio.
Identifica la privación con un no ser, pero no la nada absoluta, sino un no ser con potencialidad. Es decir, dice que puede ser que el no ser llegue a ser.
Hay dos clases de cambio: sustancial (que afecta al propio ser que cambia, es decir, la sustancia (vivo o muerto) y accidental (solo afecta a aspectos externos, accidentales, no al propio ser). Estos últimos pueden ser cualitativos, cuantitativos o locativos. Los últimos, a su vez, se dividen en naturales (por su naturaleza se mueven) y violentos (son provocados por fuerzas externas)
Las causas (lo que da razón de algo) del movimiento. Se distingue entre intrínsecas (permanecen en la sustancia cuando el movimiento cesa)
Son de dos tipos:
-Material, nos dice de qué está hecha la sustancia.
-Formal, es la forma, la esencia que se va dar a la materia
Y extrínsecas (que no permanecen en la sustancia cuando el movimiento cesa. Son de dos tipos:
-Eficiente, es el agente que realiza el cambio, y que desaparece
-Final, es la causa por la que se ha hecho la sustancia
Se pueden diferenciar dos finalidades: la del agente y la de la obra. El agente ha tenido una finalidad, pero la sustancia puede tener otra. No obstante pueden coincidir.
Conocimiento: Teoría de la Abstracción:
Va a ser más consecuente con el mundo material que la platónica, más objetiva
Parte de que el hombre al nacer carece de todo conocimiento. Es su mente una tábula rasa; niega, por tanto, la Reminiscencia de su maestro, y niega que nuestra mente tenga ideas a pesar de no recordarlas.
Aristóteles plantea cómo adquirir los conocimientos.
El primer modo de alcanzarlo, el primer nivel, es a través de los sentidos, llamado sensibilidad. Dice que los sentidos captan para nosotros las imágenes de las cosas. Habla de dos tipos distintos de sentidos:
-Los externos, los cinco habituales
-Los internos, el sentido común, el instinto, la imaginación y la memoria sensible.
Nos sirven para ir contactando con la realidad.
El segundo nivel, la segunda facultad del conocimiento es el siguiente.
En el entra el entendimiento, la razón. Este nivel es el de la abstracción, facultad que requiere el intelecto. Ambos niveles se dan a todas las edades. La abstracción consiste en extraer de las imágenes de las cosas todo lo que es concreto, sensible, particular, y quedarnos solo con la idea o concepto. Para llevarla a cabo se necesitan dos funciones del entendimiento: el agente y el paciente.
El primero que actúa es el agente, que realiza la labor de abstraer. Actúa como una luz intelectual proyectada sobre las imágenes de las cosas, dejando en oscuridad todo lo que es concreto, sensibles, particular, e iluminado la idea o concepto a la que Aristóteles llama especie impresa.
Una vez logrado esto, actúa el paciente, que hace la tarea de conocer la especie impresa, de interiorizarla, así que la convierte en especie expresa. Ésta es ya una idea abstracta, universal, que se realiza en una pluralidad de individuos.
A este proceso de conversión le llama “proceso de generalización”. Esta idea abstracta sólo tiene existencia realizada en las cosas.
Al igual que Platón, su discípulo habla de una escala de valores del conocimiento, de distintos grados. De menos a más: la sensación (las sensaciones), la experiencia o pericia, la técnica (tecne, saber hacer las cosas, conociendo sus porqués), la capacidad de saber decidir (la fronesis), y la sabiduría (un conocimiento amplio y verdadero.
Todos empezamos desde la base, pero no todos llegamos a la cumbre.
Antropología:
Al igual que con Platón significa “concepción del hombre”.
Es dualista, pero dice que el alma es mortal, unida al cuerpo.
Para Aristóteles, el hombre es una única sustancia compuesta de cuerpo y alma. Estamos pues, ante un nuevo dualismo, menos radical que el de Platón. Ninguno de los dos puede tener existencia independiente. Dice que la relación entre ambos está en el mismo nivel que materia y forma, en el compuesto de ambos. Discrepa completamente de Platón. El cuerpo es lo material y el alma lo espiritual, lo inmaterial.
Aristóteles dice que esto es así porque todas las actividades propias del alma no se pueden realizar sin un cuerpo. Afirma que no parece posible considerar al alma como algo separado del cuerpo. En su opinión, hay que partir del estudio del organismo vivo completo (hombre, animal, planta)
El cuerpo, para él, no tiene sentido peyorativo, es un organismo estructurado de un modo muy particular. Está conformado por los cuatro elementales y sus distintas combinaciones, los mixtos. Por tanto, es un elemento fundamental para él, al contrario que para Platón.
El alma es la forma de ese cuerpo, su esencia, su principio vital, de movimiento, pero no de cualquier cuerpo, sino que cada uno tiene su forma determinada. Esto significa que considera que la reencarnación es absurda, dice que el alma no puede ser forma de cualquier cuerpo
Va a decir que el alma, como forma que es del cuerpo, es su principio mas radical de actividad, así que no pueden separarse, no son independientes, porque un cuerpo sin alma dejaría de ser un organismo vivo. Un alma sin cuerpo no sería nada. Pone como ejemplo que la vista no es nada sin el ojo.
Dice que el alma es totalmente solidaria con el cuerpo y muere con él.
Al igual que Platón, defiende la unidad del alma, pero no la localiza en ningún lugar del cuerpo en especial, sino que para él está presente en todo el cuerpo. Dirá que no es el alma la que siente o la que piensa sino que es el hombre en su totalidad.
Afirma, pues, la total unidad del ser vivo.
Plantea funciones del alma: nutritiva (que tienen de forma natural las plantas), la sensitiva (que corresponde de forma natural a los animales, de la que derivan la motriz y la apetitiva) y la pensante (que nos corresponde a los seres humanos). Dirá que el ser humano es el más perfeccionado, porque tiene todas las funciones, lo que nos lleva a la jerarquización de los seres vivos: plantas, animales y seres humanos (de menos a más)
La doctrina aristotélica plantea la negación de la inmortalidad del alma humana. Sin embargo, va a decir que hay una función del alma en la que participa el entendimiento agente, que se plantea como inmortal, separada del cuerpo, eterna.
Ética:
Aristóteles desarrolla su Ética en dos libros: “Ética a Eudemo” y “Ética a Nicómaco”. El segundo era su hijo, (y su padre), le deja una orientación de vida, al bien. La publica por vez primera Nicómaco.
Denomina eudaimonia a la ética, que significa felicidad, la ética de la felicidad. Habla también de la ética de la virtud. Considera que éste es el mejor camino para alcanzar la felicidad, el más excelente.
Plantea que todos los hombres, al preguntarles sobre qué quieren conseguir en su vida, responden que la felicidad. Dice que ésta tiene muchos caminos para ser alcanzada, y muy distintos. En esto se diferencian los hombres, porque el bien no es una sola realidad, la hay de muchos tipos.
Según esto, la ética aristotélica sería un empirismo moral, distinto del de Platón, porque dice que la moral no debe estar planteada desde lo teórico o científico, sino a partir de hechos experienciales, concretos.
Opina que la felicidad no necesita de ningún bien exterior, que se basta a sí mismo. Dice que consiste en el ejercicio perfecto de lo que es la actividad más propia del hombre, que dirá que es la del alma (la de pensar, la razón). Añadirá que esta actividad debe ir acompañada de virtudes.
En el segundo libro, Aristóteles afirma que la actividad que mayor felicidad proporciona al hombre es la contemplación teórica, es decir la sabiduría.
Pero también va a decir (porque su ética es un empirismo moral) que la felicidad consiste en saber unir por una parte la virtud, por la otra la contemplación teórica, y por otra los bienes exteriores (es un planteamiento ecléctico, pues une cosas distintas).
Respecto a la ética de la virtud, dice que es una disposición del alma, una capacidad y una aptitud permanente y preferencial en nuestra vida para actuar de una manera determinada.
Para él, la virtud requiere voluntad, se adquiere con el ejercicio y el hábito o costumbre. La virtud está en el término medio, el saber guardar el equilibrio entre
dos polos que resultan igualmente viciosos. Parece sencillo, pero no lo es (valentía, cobardía), hay que saber sopesar las consecuencias. Tras ello, se actúa
Va a hablar de virtudes, y distingue entre dos tipos:
-Las morales, que no clasifica, sino que habla de los hombres que los poseen (sensato, bueno…), que son casos concretos, hechos experienciales, ejemplos a seguir…
-Los intelectuales, que clasifica en dos tipos: la prudencia y la sabiduría. La prudencia pertenece a los políticos. La segunda es la culminación de la vida vivida moralmente, de la vida moral. Así hablamos de que hemos llegado a la felicidad a través del camino de la sabiduría.
Política:
Al igual que Platón, la ética y la política con Aristóteles van a ir estrechamente ligadas.
Va a subordinar la ética a la política. Explicita que ambas buscan el bien del hombre. Pero como dirá, “el bien es muy deseable cuando interesa a un solo individuo, pero se reviste de un carácter más bello y más divino cuando interesa a todo un pueblo o a todo un Estado”.
Dirá que nadie puede ser virtuoso (feliz, por tanto) si no ha sido educado. Considera que es competencia del Estado el llevar la educación a todos los ciudadanos.
Considera al hombre como un animal político, cívico, porque dice que el hombre tiene una capacidad que es el lenguaje por la cual nos comunicamos entre nosotros y decidimos qué es lo que está bien y lo que está mal, lo justo y lo injusto, las cualidades morales. Dice que esto se lleva a cabo en la familia, en el Estado, en la participación de todos en la vida cotidiana.
Establece, por tanto, como fundamento de la sociedad política la familia, que basa en el matrimonio. Acepta también la propiedad privada. Acepta que las dos son buenas para el hombre.
Dice que la pequeña ciudad-estado es buena, el mejor modelo político, porque considera que era más fácil el conseguir la felicidad de los ciudadanos en un Estado pequeño. Esto es de lo poco que no influyó en Alejandro Magno.
En cuanto a las formas políticas, recoge las de los sofistas respecto a los sistemas políticos mejores y peores. Dice que los mejores son la monarquía, la aristocracia y la democracia (politeia, gobierno constitucional). Dice que existen sus formas degeneradas: respectivamente la tiranía, la oligarquía y la demagogia (esta ultima aparece citada como democracia en algunos de sus escritos, lo que ha causado confusión, pues se pensó que era contrario a ella, lo que no es cierto).
Dice que en las tres primeras formas debían gobernar los mas virtuosos, los mejores hombres de la ciudad, siempre con vistas al bien común, sin dejarse guiar por intereses particulares, para su propio provecho. Si esto no se cumple, surgen las formas degeneradas.
Llevado por su empirismo, Aristóteles no otorga primacía a ninguna forma de gobierno. Dice que cada polis según sus condiciones geográficas, económicas y sociales debe escoger la que le sea más útil.
Se ha dicho que este mismo pragmatismo le lleva a inclinarse por la politeia, por que es el gobierno de las clases medias. Si recordamos lo que entendía por virtud, veremos que estas clases están situadas entre dos extremos igualmente viciosos: las clases altas y las bajas.
Finalmente, Aristóteles va a decir que el Estado no es un fin en sí mismo. No defiende el totalitarismo político. Para él, el fin del Estado es la felicidad y la perfección moral de los ciudadanos. Va a decir (parece que lo hayamos olvidado) que el Estado es el lugar donde deben reinar el bien y la justicia.